domingo, 27 de marzo de 2016

Ejercicio narrativo


Domingo, 27 de marzo de 2016, liturgia de la resurrección de Jesús

resucitados el mundo no lo sabe o se hace el desentendido me paré preocupado por cierta sensación de estreñimiento tomé un malojillo con toronjil y el organismo se recompuso  pensar en resurrección en estos tiempos es cosa de creyentes teilhard habló de las negatividades que construyen mundo historia y  vida hacia la consumación evolutiva plena pero cuesta creerlo ya fromm se refería por los  setenta al fin de la ilusión del desarrollo tecnológico de la humanidad hacia la felicidad sin límites ayer henry me envió un breve video  histórico de cómo siria ha llegado hasta donde está  que tenemos hoy vida resucitada no lo vemos sin más mataron a monseñor romero y aún sus asesinos andan sueltos como fantasmas que amenazan la vida de los pobres ellos y otros tantos como ellos que hacen y deshacen en el mundo casi a su antojo sólo algunos fantasmas se ponen de acuerdo con otros para asustar y el fantasma de carlos bien escondido está que en este castillo de modernidades ya no creen en él y edulcoran su nombre para más inri el de romero como si aquí no ha pasado nada ya casi lo hacen santo  y a la muerte del santo los asesinos son sólo judas que cumplen el designio establecido por la divinidad un gallo canta y trinan los pájaros han cortado el agua como corresponde en domingo y lunes el amigo de misión cultura no para con sus mensajes informativos de reuniones y más mientras tanto preparamos algo para cada fin de semana para no olvidar que andamos vivos y ya está la reunión con la gente de cultura con exposición de manualidades y poesías y luego otro taller de literatura con wafi y más tarde el encuentro en vargas con las comunidades y los acuerdos con rolando para dar fin a este mes con el regreso de john y sebas y el encuentro de espiritualidades desde las heridas y las positividades con el perdón incluido vivos o resucitados no parece lo mismo porque este vivo sometidos a la agitación que nos cae sin esperarla con las angustias las depresiones las neurosis tan moneda corriente billete corriente que monedas no quedan no parece de verdaderos y simples resucitados un tiro le dieron a yermaín para robarle su moto en todo el pecho y salió con suerte enorme que la bala no tocó ningún órgano vital ni siquiera un huesito será esa vida de resucitado ángel me leía ayer su ensayo sobre identidad nacional ese tema complejo y el laberinto del minotauro y las leyendas llaneras indicando un modo según diobenys y baralt clasista en su visión de la nueva venezuela  y las heterogeneidades no tan fácil de explicar y los autores que dan vueltas al trompo para tomar en serio el pasado u olvidarse de él que de eso se trata es mejor olvidar dicen los beneficiados desde su posición relajada con buenas herencias y la vida de derroches y relaciones con iguales de frack y corbata y vestiditos escotados y abierta la falda para la foto del diario y amnistía escrita en las paredes para los compadres pobrecitos que robaron y mataron y no pueden disfrutar de estos momentos  los guaraos que conocí no olvidan los ancestros les rondan mientras sufren el abandono de los gobiernos también aquí en este barrio los cuadros se mueven en los rezos del novenario y son los difuntos que algún mensaje traen y dicen que no los olvidemos y las madres de plaza de mayo viejitas y todo aún el alzhéimer no puede con  ellas y se sabe todo que en las guerras los vencedores asesinan y roban a los vencidos les quitan las casas y las tierras pero todo se sabe porque aparecen de la noche a la mañana con más bienes que los de su trabajo y al robo lo llama justicia con los defensores de la patria y es historia repetida que al final los pobres quedan bien jodidos con república o revolución en el alma cosida desde el nacimiento y no hay olvido ni desmemoria sino un amor más grande a la vida y lo aprendido que sólo los de abajo entienden estas cosas y no se revelan a los sabios y entendidos sino a la gente sencilla pero de ahí a la resurrección hay mucha tela marinera ángel digo decía y sigo me lee sus ensayos y ya es un tigre con el oficio de escribir y la identidad de la que habla su profesor la ponemos en otra tela ahora de juicio sobre todo aquello de despojarla de su condición real mandándola a las redes virtuales y desnudándola del pasado quitándole su condición dialéctica sin negaciones y sólo síntesis pero no de contrarios sino de presentes etéreos y heterogéneos cosas curiosas has de ver en lo que somos de complejos con raíces diversas con luchas de dominación de unos sobre otros y sobre otras con poderes construidos desde el dominio de las tierras y ahora del petróleo y la violencia generada que explica bien el pana orlando y toma el cuatro y busca los acordes de si te sientes falconiano que no puede dejar de evocar su tierra desde estas lejuras como dicen ahora los poetas del siglo veintiuno desde estas lejuras centrales  y casi con el cuatro y con su barba recién afeitada se da un aire de resucitado


martes, 15 de marzo de 2016

Atarrayadores



El sol comienza a recostarse sobre el horizonte. Los pescadores y sus atarrayas ocupan los márgenes indiferenciables del canal donde vierte sus aguas la laguna: Las sombras largas de los hombres enhiestos y sus redes a punto, a la espera de expandirse sobre la redondez superficial de un mar acorralado. El peso de los plomos soportado por unos brazos izquierdos tensos, enérgicos, sin ningún temblor que los contraríe. La red recogida en un orden perfecto. La mano derecha bamboleando suavemente el otro extremo de la red. Los ojos atentos a los movimientos sutiles de los peces entre las aguas; avizorando a intervalos el horizonte, evitando la posible hipnosis o el atolondramiento resultante del movimiento recurrente de las olas; escrutando el paso de gaviotas y pelícanos, el paso y su refrenado vuelo, y su caída vertiginosa sobre la presa, indicios claros de la presencia del cardumen.

Andrés escruta desasosegado otras aguas y otros horizontes. Sus memorias de ancestros lo llevan al enorme pescador aventajado con el esparbel, que con su altura de gigante sacaba de las aguas del río las mejores presas; al jovenzuelo que, al paso del vado sobre la bestia de carga, apuntaba como causa de su desequilibrio y caída de la cabalgadura, al mareo del animal; a los otros pescadores sostenidos en atenta vigilia para no perecer arrastrados por corrientes y remolinos sorpresivos hasta el vientre profundo del líquido misterio.


Un ágil golpe de atarraya lo saca de su viaje y una sandalia atrapada despeja el enigma que el mar se tragó.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Diario de Naturaleza y Alma (II)



Segundo fragmento del Diario de Naturaleza y Alma, de Gregorio Baines:
Amanezco con un color a ti alojado en mi entrecejo. Es un día tibio aún, en esta ciudad tropical. El ventilador no cesa de lanzarme su aire acelerado. Lo recibo aliviado como preludio de lo que espero, como dejando que la vida me tome y me recomponga un poco. Ahí está Rigo, inquilino como yo de esta residencia, con el sartén al fuego, en la cocina ‘Philco’ que tiene sus años y que lo deja traslucir en una de sus  hornillas irremediablemente inservible. Escucho un arrastrar de pies con las cotizas desgastadas. Hace un rato el pan de sándwich sin corteza crujía al tostarse. Todo era sigilo aún. Todo eran leves ruidos, rumores, en esta ciudad en calma. Ya se puso en ‘On’ algún televisor y resuenan las no-noticias atestando la mente. Un portazo sella la agitación que viene.
El olvido está lleno de memoria –han dicho. Así se refracta mi memoria-olvido por la que me pierdo:
Te recuerdo distraída de tus clases, imaginando el adorno de lentejuelas que tu hermana luciría en su vestido de novia.  Ondas y puntos, combinados armónicamente en colores suaves. Amarillos y verdes tenues. Así era aquella tarjeta en acuarela con unas breves palabras sobre el ser, el principio y el fin de las cosas que una vez me regalaras. Soñabas con serpientes y al son de la trova nueva recogías tus sueños en la sesión del diván. Apenas habías terminado tu bachillerato y aún guardabas tus apuntes ordenados de álgebra matricial. El colegio de las monjas te dejó un probable sabor agridulce, un afán elocuente de misticismo sosegado y un rechazo comedido de lo sagrado.
Yo venía de una infancia de pájaros, de pájaros y caracolas, de tierra sembrada, de maíz y frijol, de sombras de guerra prolongadas en el tiempo, de forzados desplazamientos hacia ninguna parte.

Guardé por un tiempo tu cruz de coral y tu tarjeta de acuarela. Leí por un tiempo tus libros de Fromm, soñé por un tiempo con serpientes de mar.