miércoles, 22 de junio de 2016

Al ritmo de los días




1
De un dolor  a otro dolor
saltan las imágenes sin tregua
Y el corazón desprovisto
apenas alcanza a sorprenderse
Mañana será otro más
Y el olvido –tan nuestro-
habrá mellado
la lucha de los pobres

Argentina, Brasil,
Irak, Libia, Siria
México ahora
O incluso la Francia obrera en sus reclamos
Pasan como ráfagas
Cada rostro
y su palabra

No obstante
Resiste un pueblo
Y se sabe hermano en el dolor
A pie de calle
Se juegan las verdades
Una palabra llama  a otra
Un brazo se despliega
Un paso avanza
¡No es posible la derrota!

2
Ramón ha muerto
susurra el páramo
Y el Sietecito y sus compadres
han abierto la puerta
pues lo echaban de menos

Ha llegado al jazminal
a la casa del Aroma
y de todos los colores
Junto al blanco azahar

Tíos, tías y demás familia
se  huelgan
de tenerlo junto a ellos

Vuela, pájaro
Sobre el arroyo de la sierra
Arrecostáte en la piedrita
Polimnia es quien te aguarda


3
Una palabra
Un silencio
Una mirada
Cerrados los ojos
Puede ser todo
Experiencia de luz

Lo vivido
Densifica el presente

La luz llega en calma
Al agotarse el día

Cansan
La guerra sin razón
El sufrir de los pobres
La muerte enarbolada
Las soledades

La luz
Despunta en el instante

El sol de atardecer
Sobre las mieses
Amarillea el verde
Alarga los reflejos
Retardando la noche

Qué queda de tanto afán
Casi todo está dicho
Un rostro en paz
Una alegría breve
Un sencillo placer

Palabra de verdad
Memoria esencial
Lo nunca pronunciado
O tan pocas veces

Memorial
Raíz       sustento

Los huesos llevan
En su calcio o su escasez
Fragilidades y derrotas
Las articulaciones
Resisten al tiempo
Soportan el desgaste
Con su santa paciencia
Los músculos ruegan
Dubitativos
Entre parálisis y excesos
Atrofias y rasgaduras

La piel
Pide humedades
Elude costras y llagas
Hongos y rojeces
Busca
Caricias sin trampas


4
Como en un manto turbio
Cielo y montaña
Envuelven sus amores de mañana
Pajaritos esponjados
Sacuden las gotas
De la lluvia reciente
Y rompen en jolgorio incesante
¡Despierta al Amor!


5
¿Qué campanas o hálitos
me llaman?
Es la hora del pulso con la historia
Un poco más acá    ya será cobardía
Otro más allá     riesgo temerario

Tiendo hacia un futuro ignoto
Miles de brazos
Esteran la ruta

domingo, 19 de junio de 2016

Geografías originarias



Un campanario en Mendavia
El campanario es un Quijote
sin adarga ni lanza
con tan sólo un yelmo aporreado
tin tan tin tan
la torre se eleva sólida
opaca en todo caso
no son tiempos de torres y castillos
ni alcázares ni almenas

el dedo de este niño
señala las nubes que la tapan
la cigüeñas que anidan
el sol que reverbera

ha pasado el cura campesino
aldeano de escopeta furtiva
y corquete esparraguero
han pasado los ángelus
a toque de 12 en punto
impresionismo impresionado

Bebedero
Bebedero de ocasos
de atardeceres bullangueros
Antiguo bebedero
de carruajes y bestias
y niños a la grupa de mulos y borricos
que del quehacer se acercan
a abrevar cansancios

Largo bebedero
de agua escasa en casa
y labrador antiguo
de rondín y azada
con alforja al hombro
y su talego
y su frasquito de aceite
y la pizca de sal que no le falte

Bebedero testigo
de entradas y salidas
vigilante aldeano
del cruce de caminos
Bebedero testigo
de noches y sigilos
de joteros de paso
y amores escondidos

Bebedero presente
memoria de agua y viento

En el corazón del pueblo
extiendes las raíces

Confluencias
El paso del Puente Grande era una travesía temeraria.
Bufanda, guantes y pasamontañas cubrían manos y rostro
en los días helados, sin cuartel.
El vaho era un aviso, preparativo de la carrera sin pausa.


Olor a Cárcaba
Una conjunción de plantas y humedades
Confluencia de suelos y caudales
Llegas de muy lejos -de tu infancia-
Y vuelves a este olor perenne
Te pasa
que no lo encuentras fuera
En ningún otro lugar lo reconoces
Ningún aroma se le parece
Algo tiene de envolvente
de placenta nutricia
Te aproximas al agua
Sientes cada planta ribereña
Alguna intensa –hasta desagradable-
Su conjunto es otra cosa:
En su debida proporción
-a la distancia del caminante
cada una aporta
el justo matiz
para la pócima secreta

Hendijas: memoria y voces
Voz que arrea
Voz que canta en la taberna
Voz que grita libertades

Apagada en metralla
Susurra rezos ahogados

Aún se escuchan sus ecos
En El Vergal de Legarda

-
A orillas del Ebro
están las setas
al pie de los chopos
y en su umbría
Los cangrejos me aguardan
entre barbas
y raíces de tamariz

Un breve manantial
reclama en su frescura
mi boca seca

Reclaman
por su limpieza
las tierras enhierbadas
Y acudo presto
campesino que soy
de tierra y agua

-
Águeda y Caracol
Sólo me quedan nombres
Memoria de errancias

-
Se perdió entre los campos
Buscando quién sabe
Algún rincón aún rescatable
Alguna arteria que fluyera
Algún atisbo que negara
Las violentadas ausencias